Alguna vez iba a pasar

Por la 7ma fecha del torneo, Rosario Central perdió 1 a 0 frente a los pechos en el Gigante después de 9 años sin conocer la derrota. El equipo del Chacho Coudet fue el único que buscó el triunfo pero en el final se quedó sin nada.

IMPONENTE. Fue impresionante el recibimiento de la hinchada de Central al equipo.

IMPONENTE. Fue impresionante el recibimiento de la hinchada de Central al equipo.

Lo mejor de la tarde fue la fiesta que armó la gente: Papeles, bengalas de humo, matafuegos, paraguas, bombas, telones y banderas de cañas le dieron un marco inmejorable al Gigante, para volver a ratificar que en la tribuna le ganamos por afano a cualquier equipo del Mundo.

El partido tuvo como absoluto dominador a Central. Los pechos jugaron sin delanteros y se defendieron como pudieron. Las chances claras de gol estuvieron en el PT pero el Nuestro no estuvo fino para inflar la red y dejó pasar su momento.

El complemento fue más cerrado y parejo. A pesar de que el conjunto Auriazul dispuso de pelota y geografía nunca tuvo juego para generar situaciones de gol. Ni siquiera cuando El chacho mandó a la cancha a Herrera y Bordagaray para jugar con 4 delanteros y demostrar que Central era el único que quería ganar el partido.

Pero los cambios no fueron productivos y varios errores de todo el equipo en la última jugada del partido, permitió que los pechos acierten con patear una sola vez al arco y se lleven una victoria milagrosa.

Alguna vez podía pasar que nos ganen un partido de pura casualidad como realmente fue. Por eso hay que entender que cuando no se puede ganar tampoco hay que perder.

Todavía no es el momento de hacer ningún balance. Hay que levantarse rápido pensando en el compromiso del próximo sábado frente a Huracan y enfocar todos los cañones al partido del 2 de noviembre en Córdoba frente a Boca por los cuartos de final de la Copa Argentina.

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