Le hicimos precio

Central le ganó 2 a 0 a los Pechos en el Gigante con mucha claridad, encadenó su tercer clásico consecutivo -si todavía se lo puede llamar así- y prolongó su eterna paternidad. El canalla lo aplastó en el juego y pudo haber hecho varios goles más. Nuevo acierto de Russo en el planteo. Los goles: Niell y Nery Dominguez. La hinchada de Central desató una tremenda fiesta y demostró una vez más que es la más grande del País.

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El conjunto Auriazul tuvo un rendimiento superlativo sobre todo desde la actitud y la determinación para conseguir la victoria. El nuestro cedió la pelota pero conocía su libreto a la perfección para cortar y salir con velocidad sumándole mucha agresividad. La defensa tuvo una tarde impecable, al igual que los mediocampistas que en todo momento tuvieron controlado a los atacantes Frescos. Todo el equipo jugó un partido impresionante.

Desde el arranque, se vislumbró la estrategia Canalla. Parado unos metros más atrás y dándole la pelota a los jugadores Pechos que menos saben como lo son Victor Lopez y el Coty Fernandez, que siempre terminaban revoleándola a cualquier parte. Con Musto neutralizando a Bernardi y transformando cada recuperación de pelota en una ataque con mucho vértigo.

A los 18, Niell habilitó a Abreu que fue derribado en el borde del área y Donatti no pudo pasar la barrera en el tiro libre. Central esperaba tranquilo el toqueteo intrascendente del equipo de Raggio y atacaba rápido cuando conseguía el balón, pero le faltaba la puntada final en los últimos metros. A los 28, Ferrari (que jugó un gran partido anulando a Maxi Rodriguez) mandó un centro milimétrico para que Niell con la cabeza le cruce la pelota a Ustari y ponga el 1 a 0. Central ganaba y era totalmente justo.

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Después del gol el enano sintió una molestia y tuvo que salir de la cancha dejándole su lugar a Valencia. Los pechos tuvieron su chance en el minuto 32, cuando el palo devolvió el remate de Scocco tras una gran jugada individual. Pero fue la única aproximación seria al arco de Caranta en todo cotejo.

El Canalla doblegaba en todos lados a los jugadores que tenían casaca roja y negra, mordían, trababan con la cabeza y no dejaba cruzar la mitad de cancha al adversario. Rafael Delgado pasó muy poco al ataque pero se lo devoró al juvenil Tevez, que tantas maravillas habían hablado de él antes del partido. El chico pecho no tocó la pelota y se fue remplazado. Antes del cierre del PT, Abreu disputó arriba la bocha con Ustari, el rechazo del arquero quedó corto y Nery Dominguez -jugó un partido perfecto tácticamente- lo capitalizó con una bomba desde afuera del área. Era el 2 a 0 y dejaba la sensación que en el ST podían venir más goles.

El complemento tuvo la misma cara: Central parado decididamente de contragolpe. Con la misma intensidad para seguir presionando y no dejando jugar a los que más saben. A partir del ingreso de Barrientos, el Canalla controló mejor la pelota y no sufrió ningún sofocón.

El sapito Encina demostró como tienen que jugarse estos partidos y estuvo cerca de liquidarlo en varios pasajes donde los pechos quedaban descompensados. Los minutos transcurrían y Central estaba más cerca del tercero que el adversario del descuento.
El canalla pudo liquidarlo con un par de corridas de Valencia pero el moreno no estuvo fino en la definición y los pechos la terminaron sacando barata. Finalmente aparecieron las expulsiones de Scocco y Figueroa por impotencia. Además un extraño machete que mandó el entrenador visitante desde el banco para que lean y puedan acomodarse mejor en la cancha. Porque a pesar que en el resultado estaban a dos goles, desde el juego estuvieron lejísimos y le terminamos haciendo precio.

Rosario Central volvió a ganar y dejó en claro más que nunca que el único equipo de Rosario se llama Central. Ahora a seguir trabajando para el partido del viernes frente a Belgrano. Pero con el objetivo de conseguir la Copa Argentina donde vamos a estar jugando la semifinal frente a Argentinos Juniors a mediado de noviembre en San Juan.

Capítulo aparte para la multitud que reventó el Gigante. Armó un recibimiento conmovedor con mucho colorido y le trasmitió al rival la presión de lo que es jugar en Arroyito. El aliento en todo momento fue tan ensordecedor que Raggio tuvo que mandar un papel escrito para dar indicaciones. Central fue local más que nunca y el equipo se contagio del fervor de su gente.

Esto no es más un clásico, es una forreada!!

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